La proclamación que consagra el comienzo de la oración
اللَّهُ أَكْبَرُ
Allāhu akbar
«Dios es más grande» — es decir, más grande que todo: el elativo akbar no necesita término de comparación
Su lugar en la ṣalāh
e pie, de cara a la qiblah, el orante alza las manos y pronuncia Allāhu akbar. Es la takbīrat al-iḥrām, la «proclamación de la grandeza que consagra»: desde ese momento entra en un estado sacral en el que quedan vedados los actos ordinarios (hablar, comer, distraerse) hasta el saludo final (taslīm). El mismo Allāhu akbar volverá a sonar en cada cambio de postura y marcará el ritmo de toda la oración.
ص
Procedencia de la fórmula. El texto exacto Allāhu akbar, el gesto de alzar las manos y el nombre técnico takbīrat al-iḥrām proceden de la tradición profética (sunnah) y del derecho ritual (fiqh). El Corán aporta el léxico y el mandato: el imperativo kabbir, «engrandece», y el vocabulario de la oración que Sinai analiza en Key Terms of the Qur’an.
Una raíz, dos direcciones · k-b-r
Engrandecer a Dios o engrandecerse a uno mismo
Análisis lingüístico y teológicoTérmino por término
1
اللَّهُ
Allāhu
«Dios» — sujeto de la frase nominal
Nombre propio del Dios único. Sinai lo cuenta entre las tres designaciones coránicas principales de la divinidad, junto con rabb, «Señor», y al-raḥmān, «el Misericordioso».
La poesía preislámica muestra que el uso alterno de allāh y de rabb + sufijo para un mismo dios supremo ya estaba asentado antes de Mahoma. La «nomenclatura dual» del Dios coránico temprano no es, pues, una invención coránica.
2
أَكْبَرُ
كبر
raíz k-b-r
Akbar
«más grande», «el más grande»
Elativo (forma afʿal) de kabīr, «grande». Sin complemento expreso, la frase no compara a Dios con nada en concreto: lo afirma por encima de toda grandeza concebible.
Al pronunciarla, el orante no describe: proclama. El verbo correspondiente, kabbara (forma II, «declarar grande, engrandecer»), es lo que el Corán ordena hacer con el Señor.
Q 74:3wa-rabbaka fa-kabbir — «y a tu Señor, engrandécelo»وَرَبَّكَ فَكَبِّرْ
Q 17:111wa-kabbirhu takbīrā — «y proclama Su grandeza con un engrandecimiento»وَكَبِّرْهُ تَكْبِيرًا
3
الصَّلَاة
صلو
siríaco ṣlotā
Ṣalāh
«oración» — aquello que el takbīr inaugura
Préstamo arameo: ṣalāh y ṣallā, «orar», proceden del siríaco o arameo judío ṣlotā, «oración», y ṣallī, «orar». La grafía coránica صلوة, con wāw, no imita la ortografía aramea, como se creyó: refleja una pronunciación preclásica ṣalōh.
Anterior al Corán: el verbo aparece en la poesía de al-Aʿshā, contemporáneo de Mahoma, y en inscripciones monoteístas de Ḥimyar (ṣlt), una de ellas judía y datable hacia el 400 d. C.
Bendecir: con Dios y los ángeles como sujeto, ṣallā ʿalā significa «bendecir a alguien» (Q 33:43, 33:56). Ese sentido reaparece en la oración sobre el Profeta del tashahhud final.
Qiyām · ponerse en pie para la oración
أَقَامَ الصَّلَاةَ
aqāma l-ṣalāh
«cumplir / observar la oración»
Es la expresión preferida del Corán para el acto de orar: aparece más de cuarenta veces, frente a la docena de usos del simple ṣallā. Ya es frecuente antes de la hégira y suele ir unida a ātā l-zakāh, «dar la limosna».
ܐܩܝܡ ܨܠܘܬܐ
aqīm ṣlotā
correlato siríaco
La raíz q-w-m, «estar de pie», en tema causativo, tiene un paralelo exacto en la Historia eclesiástica siríaca de Barḥadhbeshabbā. También recuerda el «estar de pie en oración» de la liturgia cristiana y rabínica: «cuando os levantáis para la oración» (Q 5:6).
Según Sinai, la dicción coránica tiene aquí «una clara resonancia cristiana».
La oración en el Corán · de La Meca a Medina
antes
Un rito previo
فَصَلِّ لِرَبِّكَ وَانْحَرْ
Las suras mequíes tempranas ya suponen una oración existente: «Ora a tu Señor y sacrifica» (Q 108:2). Q 8:35 descalifica la «oración» pagana ante la Casa como «silbidos y palmadas».
La Meca
Alba, ocaso y vigilia
قُرْآنَ الْفَجْرِ
Hay invocaciones a la mañana y al atardecer, y largas vigilias nocturnas de recitación, emparentadas con la práctica monástica cristiana. La recitación del propio Corán pasa a ser el núcleo del rito.
Medina
Institución
الصَّلَاةِ الْوُسْطَىٰ
Aparecen la «oración intermedia» (Q 2:238), la llamada oficial a la oración (Q 5:58, 62:9), las abluciones (Q 4:43, 5:6) y la oración del viernes (Q 62:9–11). Sinai señala que el Corán no atestigua con claridad las cinco oraciones diarias.