«¡Gloria a mi Señor, el Grandioso!» — repetida habitualmente tres veces, con la espalda horizontal y las manos sobre las rodillas
Su lugar en la ṣalāh
oncluida la recitación, el orante pronuncia Allāhu akbar y se inclina: es el rukūʿ. En esa postura de reverencia, a medio camino entre estar erguido y postrarse, glorifica a Dios con una fórmula breve que procede directamente de una aleya coránica. El orante se apropia del mandato que el Corán dirigía al Mensajero: «glorifica el nombre de tu Señor, el Grandioso».
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Procedencia de la fórmula. Según un hadiz transmitido por ʿUqba ibn ʿĀmir (recogido por Abū Dāwūd), cuando se reveló fa-sabbiḥ bi-smi rabbika l-ʿaẓīm (Q 56:74) el Profeta dijo: «ponedla en vuestra inclinación». Cuando se reveló sabbiḥi sma rabbika l-aʿlā (Q 87:1), dijo: «ponedla en vuestra postración». La fórmula del rukūʿ es, pues, una aleya hecha liturgia.
Del mandato coránico a la voz del orante
Q 56:74 · 56:96 · 69:52 → la fórmula del rukūʿ
Análisis lingüístico y teológicoTérmino por término
1
سُبْحَانَ
سبح
raíz s-b-ḥ
Subḥāna
«¡Gloria a…!» — exclamación de glorificación
Es el equivalente aproximado de al-ḥamdu li-llāhi, y en Q 30:17–18 una exclamación con subḥāna se prolonga con una afirmación de ḥamd. Con la preposición ʿan sirve también para rechazar con indignación lo que se atribuye indebidamente a Dios: «¡gloria a Dios, por encima de lo que Le asocian!» (Q 52:43).
El verbo sabbaḥa es un préstamo del siríaco shabbaḥ. En las suras mequíes tempranas el imperativo sabbiḥ es frecuente y suele ir unido a la postración. Para Sinai, glorificar a Dios era un acto ritual con horarios y posturas, una modalidad de la oración misma.
Glorificación cósmica: «Todo cuanto hay en los cielos y en la tierra glorifica a Dios». El orante inclinado se suma a una alabanza que la creación entera ya está pronunciando.
Q 57:1sabbaḥa li-llāhi mā fī l-samāwāti wa-l-arḍ — «glorifica a Dios cuanto hay en los cielos y en la tierra»سَبَّحَ لِلَّهِ مَا فِي السَّمَاوَاتِ وَالْأَرْضِ
2
رَبِّيَ
ربب
rabb + -ī
Rabbiya
«mi Señor»
Rabb con sufijo posesivo es una de las formas más antiguas de nombrar a Dios en el Corán. Las suras mequíes tempranas abundan en rabbuka, «tu Señor», y el título ya circulaba en la poesía y la epigrafía preislámicas: «Que nuestro Señor os bendiga», en una inscripción paleoárabe de cerca de al-Ṭāʾif.
Del «tu» al «mi»: el Corán dice «tu Señor» al Mensajero, y el orante responde «mi Señor». En el rukūʿ la glorificación es personal, en singular. Al erguirse dirá rabbanā, «Señor nuestro», en plural comunitario.
3
الْعَظِيمِ
عظم
raíz ʿ-ẓ-m
Al-ʿaẓīm
«el Grandioso», «el Inmenso»
Adjetivo de la raíz ʿ-ẓ-m, «ser grande, inmenso, imponente». En las tres aleyas de las que procede la fórmula califica a «tu Señor»: fa-sabbiḥ bi-smi rabbika l-ʿaẓīm (Q 56:74, 56:96, 69:52).
Es el mismo adjetivo que cierra el Versículo del Trono (wa-huwa l-ʿaliyyu l-ʿaẓīm, Q 2:255) y que califica a «la magna recitación» (al-qurʾān al-ʿaẓīm, Q 15:87). En la inclinación, la grandeza se reconoce con el cuerpo.
4
رَكَعَ
ركع
raíz r-k-ʿ
Rakaʿa · el gesto
«inclinarse (en la oración)»
Pareja de la postración: Sinai señala que seis de las diez aleyas con la raíz r-k-ʿ la emparejan con sajada. No son sinónimos: el rito coránico, como el islámico posterior, incluía ambos gestos, y por eso pueden sustituirse metonímicamente.
En la Casa de Abraham: Dios ordena purificar Su casa «para los que circunvalan, los que permanecen, los que se inclinan y se postran» (al-rukkaʿ al-sujūd, Q 2:125, 22:26). Según Sinai, el pasaje da una etiología abrahámica a ritos que ya se practicaban en el santuario mequí.
Inclinación y tradición judía: la tradición rabínica fue reticente a la postración en la oración diaria y prefirió la inclinación; la postración, en cambio, era habitual en el monacato cristiano. La ṣalāh integra ambas.
Q 22:77yā-ayyuhā lladhīna āmanū rkaʿū wa-sjudū — «¡oh, los que creéis!, inclinaos y postraos»ارْكَعُوا وَاسْجُدُوا