«Oh Dios, bendice a Muḥammad y a la familia de Muḥammad, como bendijiste a Abraham y a la familia de Abraham: Tú eres digno de alabanza, glorioso. Oh Dios, derrama Tu gracia sobre Muḥammad y sobre la familia de Muḥammad, como la derramaste sobre Abraham y sobre la familia de Abraham: Tú eres digno de alabanza, glorioso.»
Su lugar en la ṣalāh
n la última sentada, después del Tashahhud y antes del saludo final, el orante recita la ṣalāt ʿalā l-nabiyy, la «oración sobre el Profeta», en su forma más difundida: la ibrāhīmiyyah, llamada así porque toma como modelo la bendición concedida a Abraham. La paradoja es solo aparente: el creyente no «reza al» Profeta, sino que pide a Dios que lo bendiga (Allāhumma ṣalli, «oh Dios, bendice»).
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Procedencia de la fórmula. La tradición profética (hadiz de Kaʿb ibn ʿUjrah, en al-Bukhārī y Muslim) cuenta que, tras la revelación de Q 33:56, los compañeros preguntaron cómo debían «orar sobre» el Profeta, y él les enseñó esta fórmula. Las escuelas jurídicas difieren sobre su obligatoriedad y conocen variantes menores del texto.
«Dios y Sus ángeles bendicen al Profeta. ¡Oh, los que creéis!, invocad bendiciones sobre él y saludadle con un saludo de paz.»
Análisis lingüístico y teológicoTérmino por término
1
اللَّهُمَّ صَلِّ
صلو
siríaco ṣlotā
Allāhumma ṣalli ʿalā…
«Oh Dios, bendice a…»
Un verbo, dos sentidos: Sinai observa que ṣallā ʿalā significa «orar por alguien» cuando el sujeto es humano (Q 9:84, 9:103) y «bendecir» cuando el sujeto es Dios con Sus ángeles, sobre los creyentes (Q 33:43) y sobre el Profeta (Q 33:56). No es posible saber si este segundo uso continuaba una acepción previa o es una variación propia del Corán.
En la fórmula, el imperativo ṣalli va dirigido a Dios: la «oración sobre el Profeta» es, en rigor, una petición de que Dios ejerza ese bendecir que Q 33:56 Le atribuye.
ʿalā āli Muḥammad: āl, «familia, casa, gente de». Las escuelas lo entienden de modo más estrecho (los parientes del Profeta) o más amplio (toda la comunidad que lo sigue).
2
كَمَا صَلَّيْتَ
Kamā ṣallayta ʿalā Ibrāhīm
«como bendijiste a Abraham»
Abraham, el modelo: el Corán lo presenta como «un hermoso ejemplo» (uswatun ḥasanah, Q 60:4), como el ḥanīf fervientemente consagrado a Dios y como raíz de la estirpe profética. Sinai muestra que la profecía (nubuwwah) arraiga en «la descendencia de Abraham» (Q 29:27).
La casa de Abraham, bendecida: cuando los mensajeros celestes anuncian a Sara el nacimiento de Isaac, le dicen: «la misericordia de Dios y Sus bendiciones sean sobre vosotros, gente de la casa: Él es digno de alabanza, glorioso» (Q 11:73). La fórmula de la oración reproduce literalmente ese final.
Bāraka (forma III) es «derramar bendición sobre alguien o algo». Es la misma raíz de tabāraka smuka en la apertura y de barakātuh en el Tashahhud.
En el Corán, la barakah acompaña los grandes comienzos: Noé desciende del arca «con seguridad de Nuestra parte y con bendiciones sobre ti» (Q 11:48), y la Tierra Santa es «la tierra que hemos bendecido» (Q 21:71). Para Sinai, lo bendito lo es por su vínculo singular con Dios, fuente de toda santidad.
4
حَمِيدٌ مَجِيدٌ
حمد
raíz ḥ-m-d
مجد
raíz m-j-d
Innaka ḥamīdun majīd
«Tú eres digno de alabanza, glorioso»
Ḥamīd: «digno de alabanza», de la raíz de ḥamd. Sinai subraya que el Corán lo predica exclusivamente de Dios, a menudo en el binomio al-ghaniyy al-ḥamīd, «el Autosuficiente, el Digno de alabanza».
Majīd: «glorioso, noble, magnífico», de la raíz m-j-d, «gloria, nobleza».
La oración termina como empezó la serie de alabanzas: con la raíz ḥ-m-d, que ya sonó en la apertura, en la Fātiḥah y en el enderezamiento del rukūʿ.